¿Y a ti como se te da el sexo?.
Si quieres más humor no te pierdas este monólogo.
Sabedor de que os gustan los chistes, os voy a dejar uno que me contaron esta mañana.
En la parada del autobús, un nutrido grupo espera, en apretada fila, para subir al vehículo.
Le llega el turno a una bella joven,quien viste altas botas y chaqueta a combinación con una estrecha mini falda de cuero.
La joven se percata de que el escalón de acceso al autobús es tan alto que la escueta faldita que porta le va a impedir subir.
Sonrojada, se lleva las manos atrás, buscando la cremallera.
La localiza, la baja un poco y se dispone a subir.
Nada! Todavía la falda le impide levantar la pierna para alcanzar el escalón.
Mira avergonzada al chofer, sonríe tímidamente y de nuevo, se lleva las manos atrás y baja un poco mas la cremallera.
Pese a todo, aun la faldita le impide levantar la pierna para subir en este nuevo e inútil empero.
La gente que espera en fila comienza a incomodarse y a protestar.
Un tipo grandote que esperaba su turno detrás de ella, toma a la muchacha, súbita y ágilmente, por la cintura, y la sube al autobús cual una pluma. La muchacha, furiosa, se vuelve al desconocido y le reclama:
- ¡Como se atreve a tocarme? ¡Descarado! Yo no se quien es usted... !Fresco!
Y el hombretón, encogiéndose de hombros, le responde:
- Bueno, señorita, pensé que después de haber tratado de abrirme la bragueta dos veces seguidas... ya éramos amigos, ¿no?
Con estos chistes se me olvida por un momento que Zapatero nos sube los impuestos.
Querida nieta: El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quiero compartir contigo.
Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A JESUS".
Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el cristal de mi auto.
Al salir manejando, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos autos.
La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas.
Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y como Él es bueno.
No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y le gritaba: DALE, POR EL AMOR DE DIOS.
Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina.
Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla.
Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando sólo el dedo medio de la mano.
Le pregunté a tu primo, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo.
Me contestó que era un saludo Hawaiano de buena suerte.
Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.
Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo..
Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a que templo voy.
Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde.
Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido.
Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.
Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos,
Tu abuelita.
Y si quieren más humor ya saben que pueden pasar por mi blog.